Entre tantos cambios repentinos me vuelvo lector. Siento el impulso de escribir. Deberé volverme escritor.

La música dentro de las palabras vuelve a sonar como la reincorporación de una orquesta militar posguerra, retirada, y completamente en otra.

Hay tanto por volver y tanto que vuelve.

Como tanto que es nuevo.

Como tanto.

Como tanto tonto.

Como: Ta tu pa pá?, dijo alguien que llamó a la casa de un baterista.

Ahí va.

El desdireccionamiento de los beats y el beat que direcciona.

El pulso y las pulsaciones, ubicándose acorde al orden universal, dejando un rastro de migajas de anfetaminas. Cada una con su fórmula en diferentes variaciones. Una detrás de la otra para que no se pierda.

Quién?

"are you talking to me or are you just practising for one of thouse performances of yours?" performanteó L. Anderson.

Estas hablando o estas moviendo los labios a un ritmo sincronizado con lo que emiten millones de cabezas huecas como antenas de lata.

Ah, antenas. Orientadas por miles de valientes que arriesgan sus vidas trepados a un poste de cierta altura para ser entretenidos gratuitamente.